Antonio José de Sucre y Alcalá


Antonio José de Sucre y Alcalá (1795-1830). Político de origen venezolano, una de las figuras más destacadas de la emancipación de América Latina
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Antonio José de Sucre y Alcalá (1795-1830), político de origen venezolano, una de las figuras más destacadas de la emancipación de América Latina, gran mariscal de Ayacucho, primer presidente de Bolivia (1826-1828).

Nació el 3 de febrero de 1795 en la ciudad venezolana de Cumaná. Recibió en Caracas una educación esmerada y destacó en el estudio de materias relacionadas con la ingeniería militar tales como el álgebra, la geometría, la trigonometría, la agrimensura, la fortificación y la artillería.


CARRERA MILITAR


Tenía 15 años de edad cuando se unió a la lucha por la independencia de Venezuela, el 19 de abril de 1810. Su carrera fue en vertiginoso ascenso: desde subteniente de infantería en julio de 1810 hasta general en jefe en febrero de 1825.

En Cumaná, Sucre había entrado inicialmente a servir como subteniente del Cuerpo de los Nobles Húsares del rey español Fernando VII, cuyo comandante era su padre, Vicente Sucre. Casi de inmediato, el 12 de julio de 1810, pasó a las Milicias Regladas de Infantería, y al siguiente mes, la Junta Suprema de Caracas le nombró subteniente del Cuerpo de Ingenieros.

Con apenas 16 años de edad, Sucre recibió el nombramiento de comandante del Cuerpo de Ingenieros de Margarita, cargo que hubo de abandonar para participar en la campaña de Francisco de Miranda contra los realistas españoles alzados en Valencia.

En julio de 1812, Sucre, con el grado de teniente, era ya comandante de artillería y del Cuerpo de Ingenieros de Barcelona. Al expirar la primera República venezolana a finales de ese mes, rechazó la posibilidad de escapar al exterior y se refugió con algunos de sus hermanos en la hacienda familiar de Hacamaure, en el golfo de Cariaco.

Cuando el general Santiago Mariño invadió el oriente venezolano desde el islote de Chacachacare el 12 de enero de 1813, Sucre se unió a su ejército y recibió el grado de capitán. Un año más tarde, Mariño le nombró su edecán, hasta que perdida la segunda República venezolana en 1814, Sucre emigró a Cartagena de Indias, en cuya defensa participó activamente, y luego se trasladó a Haití, donde Simón Bolívar organizaba la llamada expedición de Los Cayos (1816). No se enroló en esta expedición. Estuvo en Trinidad unos seis meses, y al regresar al lado de Mariño obtuvo el grado de coronel de infantería (1 de diciembre de 1816). En febrero de 1817 Mariño le nombró comandante general de la provincia de Cumaná. Simón Bolívar, quien había empezado a admirar las cualidades de Sucre, le designó el 19 de septiembre de 1817 gobernador de la Vieja Guayana y comandante general del Bajo Orinoco; y en octubre le encomendó la difícil tarea de reducir al general Mariño, su anterior jefe, a la obediencia al gobierno. Con habilidad política, logró restablecer la autoridad del Libertador entre los jefes orientales.


JEFE MILITAR


Libertada Nueva Granada y creada la República de la Gran Colombia, Bolívar firmó con el general español Pablo Morillo un armisticio así como el Tratado de Regularización de la Guerra (27 de noviembre de 1820), redactado por Sucre. Aprovechando el periodo de paz, el Libertador le envió a Guayaquil, cuya incorporación a Colombia logró. Sucre, de inmediato, asumió la dirección de la guerra como jefe de las Fuerzas Auxiliares de Colombia, en vista de que los realistas intentaban desde Quito y Cuenca recuperar Guayaquil. En Yaguachi (Yahuachí) obtuvo un resonante triunfo (19 de mayo de 1821); fue derrotado en Huachi, su único revés (12 de septiembre del mismo año), pero llegó victorioso a Cuenca el 21 de febrero de 1822; en la ruta hacia Quito venció brillantemente en Pichincha el 24 de mayo siguiente, dando libertad al actual territorio ecuatoriano.

Con el cargo de intendente de Quito, estrenó también el ascenso a general de división. La batalla de Junín, que tuvo lugar el 6 de agosto de 1824, despejó el camino hacia el Perú, que había solicitado la intervención de Bolívar. Éste actuó rápidamente en Lima y organizó la campaña contra los realistas del Perú, pero el Congreso le retiró las facultades para dirigir la guerra en el sur, por lo que acabó dejando el mando en las manos de Sucre.

El general cumanés triunfó el 9 de diciembre de 1824 en Ayacucho sobre las tropas realistas al mando del virrey José de la Serna, que durante 14 años habían permanecido invictas en el Perú. Con esta batalla quedaba libre del dominio español la práctica totalidad de Sudamérica. Sucre recibía el título de gran mariscal de Ayacucho y el grado de general en jefe.

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE Y ALCALÁ
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Decreto de convocatoria a Asamblea de Diputados de las Provincias Altoperuanas promulgada por Sucre el 9 febrero 1825

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Decreto de convocatoria a Asamblea de Diputados de las Provincias Altoperuanas


Sucre, a los dos días de haber llegado a la ciudad de La Paz promulga el Decreto de convocatoria a Asamblea de Diputados de las Provincias Altoperuanas el 9 febrero 1825 reconociendo en los pueblos la necesidad:

"...que las provincias organicen un gobierno que provea á su conservación..."

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PRESIDENTE DE BOLIVIA


Resumen: Convocó una asamblea en Chuquisaca (ciudad que, en 1840, recibiría la denominación de Sucre en su honor) que decidió la independencia del Alto Perú el 6 de agosto de 1825, pasando a llamarse República de Bolivia. Sucre fue el primer presidente de esta nueva nación desde el 28 de octubre de 1826, y a los dos años renunció para retirarse a la vida privada y reunirse en Quito con Mariana Carcelén, marquesa de Solanda, con quien se había casado por poderes el 20 de abril de 1828.

Pero aún le tocaba cumplir una función pública, la de presidir el último Congreso de la República de la Gran Colombia el 20 de enero de 1830. Tras relatar ante éste el fracaso de su gestión en la frontera venezolana, salió de Bogotá camino de Quito. En una emboscada tendida en la montaña de Berruecos, en el suroeste de la actual Colombia, Sucre murió asesinado el 4 de junio de ese año. Sus restos mortales reposan en la catedral de Quito.

ANTONIO JOSÉ DE SUCRE Y ALCALÁ
(Cumaná (Ven) 1783-Berruecos (Col) 1830)

Segundo Presidente de Bolivia

29 de diciembre de 1825-18 de abril de 1828

Nació en la ciudad venezolana de Cumaná el 3 de febrero de 1795, era hijo de Vicente Sucre y Urbaneja y de María Manuela de Alcalá. A los 15 años fue a Caracas a estudiar ingeniería militar. Allí se vió envuelto en la revolución y muy pronto actuó junto a Bolívar, acompañándolo cuando éste fue a la Nueva Granada (actual Colombia), involucrados ambos en la tarea libertaria. En Guayaquil presenció la entrevista de Bolívar con San Martín. Venció en Pichincha (Ecuador) y Ayacucho (Perú), batallas que fueron definitivas para la consolidación de las nuevas naciones americanas. Fue Presidente de Bolivia (1825 – 1828). Liberal a ultranza, Sucre, abogó por un comercio libre, la abolición del tributo indígena y el establecimiento de una contribución directa universal, sin éxito. Reformó la estructura fiscal de la colonia. Tomó una posición dura con la iglesia, controlando sus actividades, finanzas y cerrando varias órdenes. Propugnó la educación secular y abrió escuelas de artes y oficios. La presencia del ejército colombiano en Bolivia despertó recelos y protestas que terminaron en el motín del 18 de abril que precipitó su renuncia a la presidencia.

Se casó en Quito con Mariana Carcelén y Larrea, marquesa de Solanda, quien le dio una hija.

Lo más notable de Antonio José de Sucre fue su carácter. Fidelidad para los amigos, como lo demostró su adhesión incondicional a Simón Bolívar, la honestidad en el desempeño de sus funciones y la falta de ambición personal, hecho muy evidente cuando su figura deslumbró en el panorama boliviano y él accedió a la presidencia muy a pesar suyo, pues nunca persiguió el mando político. Fue un hombre perspicaz que supo percibir el curso de las historia aún antes de que los acontecimientos se desencadenaran, por ello su resistencia a pasar el Desaguadero y sus consultas antes de tomar la determinación de dejar que los altoperuanos definieran por sí mismos su propio destino. Buscó la opinión de quienes consideraba los más informados, aunque no tuvieran afinidades con ellos, tal el caso de Casimiro Olañeta, con quien conversó y cambió opiniones, pese a las grandes diferencias que los separaban.

La opinión de los historiadores sobre Sucre es unánime, fue un hombre incorruptible, fiel a sus ideales; pero hombre de su tiempo al fin, sus actos respondieron a cambios radicales que dejaban de lado las tradiciones y los sistemas establecidos. Además, él era un venezolano de corazón que no hizo eco ni del panandinismo de Santa Cruz ni del panamericanismo de Bolívar, manteniéndose, dentro de las circunstancias, alejado del ajetreo político de Bolivia. El fue la espada que mantuvo al Perú entre dos fuegos cuando las diferencias con Colombia se ahondaron. Finalmente fue víctima en Berruecos. Cerca de Pasto (Colombia), donde fue asesinado en circunstancias oscuras, el 4 de Junio de 1830.

Bibliografia

Lynch, John. Las revoluciones hispanoamericanas. 1808-1826. Barcelona: Ediciones Ariel, 4ª ed. 1985.
Una obra de conjunto para todo el proceso, con buenos índices y selección bibliográfica.

O'Leary, D. F. Cartas de Sucre al Libertador (1826-1830). 2 vols. Madrid, 1919.
Aporte documental para el estudio de las dos principales figuras de la emancipación sudamericana.

Sucre, Antonio José de. Archivo de Sucre. Caracas: Ediciones Fundación Vicente Lecuna, 1973.
Un ejemplo de erudición en lo que se refiere a Sucre.

Vargas Ugarte, Rubén. Historia del Perú. Emancipación (1809-1825). Buenos Aires, 1958.
Obra de conjunto sobre la emancipación, en la que destaca el análisis del destcado papel de Sucre.

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